No sleep (One-Shot)


Inhaló nuevamente el dulce aroma del café entre sus manos, llenando su cuerpo con la calidez que éste le pedía. Tras otro lento sorbo del líquido humeante, regresó la mirada a la enorme ventana frente suyo. A través de ella podía ver como resbalaban las gotas de la lluvia nocturna que había empezado a caer. No era algo muy fuerte, aún se encontraba en fase de ser sólo una ligera llovizna, pero el cielo oscuro anunciaba que llegaría más fuerte.


Estiró su mano para frotarla contra el frío cristal. Cerró los ojos por unos momentos para perderse entre las sensaciones que ese simple tacto le daba. Y era que, si se concentraba lo suficiente, podía casi sentir las frías gotas de lluvia resbalar por sus cálidos dedos. El imaginario choque de temperatura le causó un escalofrío. Instintivamente se abrazó más a la cobija que cubría su delgada figura. Tomó un sorbo más de su café y esta vez su mirada se desvió al pequeño calendario que estaba sobre un mueble al lado del alfeizar de la ventana donde se encontraba sentado.


Una dulce sonrisa se apoderó de sus labios. Había esperado tanto por este momento que ahora parecía irreal que sólo faltara unos minutos para volverlo a ver. Inclusive hubo un tiempo en donde creyó que jamás llegaría el día en que por fin tendría la libertad de volver a estar entre sus brazos. Había creído que la vida había sido cruel al separarlos tras años de amarse a escondidas del mundo. Sólo sus amigos más cercanos sabían de su relación y los apoyaban. Eran felices juntos. Todo lo hacían en compañía del otro, pero desafortunadamente, no todo fue miel sobre hojuelas.


Empezaron los problemas dentro de la empresa y con ello, las del grupo. Ya había sido suficiente para ellos, no podían aguantar más las injusticias que vivían bajo el nombre de la empresa. Un día, se armó de valor y les dijo a los demás sobre su idea de dejar la compañía. Junsu y Yoochun aceptaron ya que ellos también anhelaban esa libertad que tanto nos estaban restringiendo. Cuando voltee a ver a Yunho y Changmin, sentí mi corazón estrujarse al ver sus miradas incrédulas. Aún no habían dicho nada, pero en el fondo ya sabía sus respuestas.


Sintió una lágrima caer por su rostro. Había sido tan doloroso el saber que ellos habían rechazado la idea de salir de la empresa. Para el pelinegro, era obvio que tenían miedo. Miedo por ellos, por nosotros, pero sobre todo por el grupo. Ellos amaban a TVXQ tanto como nosotros. Sabían que el sólo hecho de anunciar una demanda en contra de la empresa, podrían traernos consecuencias devastadoras no sólo para el grupo, sino para nosotros también. La SM tenía el poder suficiente para acabar con esperanza alguna de volver a presentarnos como cantantes en público. Para los directivos de la compañía, su imagen era primero. Tratarían de "callarnos" como fuera posible. Ir en contra de ellos era una traición que se pagaba y caro.


Lo sabía. No habría forma de convencerlos de venir con nosotros y eso me destrozaba. Después, llegó el día en que Junsu, Yoochun y yo metimos la demanda en contra de la empresa. Durante ese tiempo, la SM nos prohibió cualquier tipo de contacto con Yunho y Changmin. Era tan injusto no poder tenerlos a mi lado, literalmente sentía que mi mundo caía a pedazos. Antes de retirarnos de la empresa, tuvimos un último concierto juntos. Stand by you, fue la última canción que cantamos juntos. Recuerdo que la canté como nunca antes lo había hecho. Me encargué de poner mi corazón entero en cada nota. Lentamente, el final se acercaba, y no sólo de la canción. Nosotros, a excepción de Yunho y Changmin, dimos una última reverencia al público como miembros de TVXQ. Después de salir del escenario, mi corazón se sentía pesado. Tenía tantas ganas de llorar, pero me contuve porque no quería preocupar a los demás.


Despedida. Que palabra tan horrible. Tras una serie de abrazos y palabras de aliento, nos separamos. Tu mirada se conectó con la mía, podíamos ver nuestro dolor y tristeza. Sin decirme nada, corriste a mi lado y envolviste mi cuerpo entre tus brazos. "No me digas adiós. Ni siquiera te atrevas. Esto no es una despedida, nos volveremos a ver. Tenlo por seguro." Eso fue lo último que me dijiste antes de soltarme. Asentí tristemente y me di la vuelta para encontrarme con Yoochun y Junsu que me esperaban por la puerta. Juntos, salimos del edificio para no volver nunca más.


Pasó el tiempo y una compañía se nos acercó con la idea de formar un grupo con nosotros tres. Al principio tuvimos nuestras dudas, principalmente porque era una compañía nueva, sin muchos artistas bajo su nombre. Además, sabíamos que la SM no nos la dejaría fácil para poder promocionarnos. Había muchos riesgos, pero decidimos tomarlas. Fue la mejor decisión que pudimos haber hecho. Aun cuando en muchos lados se nos habían cerrado las puertas, empezamos a vender discos. El apoyo de los fans seguía viva aún después de la demanda. Por primera vez en mucho tiempo, me sentí totalmente libre de expresarme como realmente quería. La música se convirtió en mi diario. Un diario que amaba compartir con los demás. Seguro que más de uno podría sentirse identificado con las historias que contaba.


Sin embargo, había ocasiones en las que me sentía solo. Era un tipo de soledad que parecía no querer irse aun cuando estaba rodeado de personas. Por ello, terminé adoptando a una gata a quien le puse Jiji. Ella ayudó mucho a disipar un poco de la soledad en mi vida, pero seguía existiendo un hueco que no se llenaba.


Un día, mientras hacía zapping en la televisión, salió un programa de música que estaba mostrando el nuevo videoclip de ustedes: Keep your head down. Sentí un revuelo de emociones en mi interior. El verte de nuevo hizo que el pecho me doliera. Podía ver como la vista se me iba nublando a causa de las lágrimas que se habían formado en mis pupilas. El dolor se estaba volviendo algo insoportable, tanto que hasta Jiji pudo notarlo. Ella se trepó a mi regazo y comenzó a frotarse contra mi estómago. Ese simple gesto hace que casi pierda la cordura y me dejara caer al suelo para estallar en llanto.


Ahí estaba, la razón del hueco en mi interior. Bailando y cantando al ritmo de la pista de fondo. Lucías diferente, y no era por el nuevo look que traías. En todos estos años a tu lado,  aprendí a leer cada una de tus miradas. Lucías cansado, inclusive podía percibir un poco de tristeza de tu parte. Me dolía porque sabía perfectamente cómo te estabas sintiendo. Yo me sentí igual o peor cuando debuté por primera vez junto a Yoochun y Junsu como JYJ. Lo sé, se cuán doloroso es salir al escenario sin poder tener a los que tanto quieres a tu lado. Sin poder escuchar las voces que una vez acompañaron la tuya en perfecta armonía. Sin poder tenerlos contigo en tus días de soledad. Es horrible, lo sé. Lo único que me salva de caer en una profunda depresión es aquella promesa que me hiciste antes de partir. Me aferro a ella porque sé que jamás me mentirías sobre algo así. Me extrañas tanto como yo a ti. Así que le ruego a la vida y al destino, que nos vuelva a unir. Antes de que la tristeza nos consuma por completo.


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Me dejé caer exhausto al sillón. Había tenido una sesión fotográfica junto a los chicos hace un rato y tanto cambio de vestuario y maquillaje de verdad que me habían drenado las energías. Estaba por quedarme dormido cuando escuché que alguien tocaba el timbre. Sin muchas ganas, me levanté y fui a abrir creyendo que era Yoochun o Junsu quien tocaba. Grande fue mi sorpresa al encontrarme con un hombre con gafas oscuras y de sombrero. Su vestimenta también consistía de prendas oscuras. Su forma de verme me incomodaba un poco. "¿Qué se le ofrece?" Le pregunté. El tipo sonrió feliz. "Jaejoong. Me alegra haberte encontrado." Esa voz,  se me hacía conocida. Antes de que pudiera preguntarle sobre su identidad, me empujó suavemente al interior de mi hogar y cerró la puerta con llave. Una vez hecho esto, se quitó las gafas y me volteó a ver. Estaba completamente sorprendido de ver a Kyuhyun delante de mí. Antes de que pudiera reaccionar, ya me tenía fuertemente abrazado a él. Por fin regresé de mi estado de shock y le correspondí el abrazo, sonriendo entre el gesto.
                                              
           
- "Kyuhyun, ¿pero cómo es que puedes estar aquí? ¿Cómo me encontraste?" - El castaño sonrió feliz.

- "No fue nada sencillo. Tuve que mandar a unos amigos a investigar la zona donde vivías para ver si éste tenía paparazzis o no. Si la compañía se entera de que estuve aquí podría generarme unos buenos problemas, pero quería hacerle este favor a Changmin porque se lo mucho que deben estarse extrañando. Ustedes merecen la oportunidad de estar juntos y si en algo los puedo ayudar, con gusto lo haré. Toma." - el castaño sacó unos sobres de entre sus ropas y se los dio al pelinegro. - "Son cartas de parte de Yunho y Changmin para ustedes. El sobre azul es de Changmin para ti. ¡Ah! Casi se me olvida." - sacó de su bolsillo un pequeño pedazo de papel. El pelinegro lo tomó y abrió enormemente los ojos al ver escrito unos números de teléfono junto a las iniciales J.Y. y S.C.

- "Kyuhyun, ¿esto es?" - el menor asintió.

- "Son números con los que podrás contactarte con Yunho y Changmin. Te recomiendo que lo hagas durante la noche para no levantar sospechas. Cuánto más pronto lo hagas, mejor. Están ansiosos por saber de ustedes, sobretodo Changmin." - volvió a ponerse los lentes y se dirigió a la puerta. - "Bueno, me tengo que ir. Cómo me vine de incógnita no quiero ser descubierto aquí."

- "Si, no te preocupes. Bastante hiciste al venir aquí. No sabes cuánto te lo agradezco."

- "Ni lo menciones. Para eso son los amigos, para ayudarse en las buenas y en las malas. Y no son preocupen, las cosas con el tiempo mejorarán. La SM no podrá separarlos para siempre. Inclusive ellos lo saben. Así que no pierdan la fe." - el mayor sonrió agradecido.

- "Gracias Kyu. Eso lo tengo más en mente de lo que te imaginas. Cuídate mucho."

- "Gracias. Igual ustedes. Cuídense y espero que en el futuro cuando las cosas se calmen, podamos reunirnos juntos algún día."

- "Dalo por hecho." - ambos se dieron un último abrazo antes de que Kyuhyun se fuera dejando a Jaejoong solo de nuevo.


El pelinegro volvió a sentarse en el sillón. No leería las cartas que les habían sido dirigidos a los tres, al menos no hasta que Yoochun y Junsu estuvieran con él. Por lo que tomó el sobre azul que Changmin le había escrito y lo abrió.


"Jaejoong-ah...la verdad es que no sé qué decirte. Si hubieras visto como me puse de loco buscando papel y con qué escribir para escribirte esto, posiblemente te hubieras reído de mí. Y para serte sincero, no me hubiera molestado que lo hicieras. Para nada. ¿Sabes? Creo que hasta hubiera hecho más relajo con tal de verte mostrar esa sonrisa que tanto me gusta. No sabes lo que me provoca ese simple gesto tuyo. Sé que no soy muy bueno para expresar mis sentimientos, mucho menos sé cuáles son las palabras indicadas, pero jamás dudes de mi amor por ti.


En este tiempo que no he podido verte, solía tener unas ganas enormes de encerrarme en mi habitación y llorar. La sensación de vacío era cada vez mayor. Aunque sabía que pronto las cosas se calmarían lo suficiente como para buscar la forma de contactarte, había momentos en los que me sentía como un loco desesperado. Agradezco que Yunho me haya detenido antes de cometer la locura de salir a buscarte yo mismo. Me ayudó a ver que necesitaba ser paciente o sólo lograría traerte problemas. Eso era lo que menos quería. Así que dejé que el tiempo siguiera su curso.


Finalmente,  sentí que el momento había llegado. Incluso Yunho lo creyó así. Ya había quedado con Kyuhyun para ver si podía ayudarme a buscarte y él accedió. Me dijo que una vez que lograra dar contigo, él se encargaría de visitarte y de darte personalmente estas cartas. Se lo agradezco infinitamente que lo haya hecho, porque así me sentiré más cerca de ti.


Diablos, se me está acabando el papel. Jae, si Kyuhyun te dio la pequeña nota con los números de Yunho y el mío, si quieres hablar con nosotros, ya sabes que hacer. Estaré esperando tu mensaje, procura no tardar. Siempre tuyo, Changmin."


Empecé a abanicarme la cara con el sobre. Me sentía conmovido hasta el punto en donde estaba al borde del llanto. Sólo que en esta ocasión, no sería por tristeza. Changmin siempre fue tan gentil y tierno como un oso de peluche gigante. Aunque él mismo lo niegue, siempre demostraba amor y afecto hacía mí desde que prácticamente nos habíamos conocido. Claro, en ese entonces ocultaba sus sentimientos a través de sus famosos "One touch."


La emoción que sentía podía ser notada a través de su sonrisa. Kyuhyun había escogido un buen momento para venir porque afuera de su ventana se podía ver las estrellas de la noche brillando en lo alto del cielo oscuro. Tenía ya su móvil entre sus manos y lo observaba con una mezcla de ansiedad y nerviosismo. Sabía que sólo estaba a un mensaje de llegar a él. El problema era que no sabía qué decirle. Había pasado tanto tiempo esperando por este momento que ahora que por fin tenía la oportunidad de comunicarse con él, las palabras se habían desvanecido por completo.


Escribía y volvía a borrar los posibles mensajes que podría enviarle. Ninguno era lo suficientemente convincente para el pelinegro. Eran o muy simples o contenían demasiado texto. "No, así no se oye bien." Volvió a borrar parte del mensaje cuando entre su desesperación, mandó por accidente el mensaje. Los ojos del pelinegro se abrieron en shock al ver el pequeño recuadro de la mensajería anunciar que su mensaje había sido enviado con éxito. Se dio mil golpes mentales. Más que nada porque lo único que había alcanzado a escribirle fue un simple "Hola Min. ¿Cómo estás?"


"Soy un idiota. Años de espera y lo primero que le digo es esto. Aigoo... ¿por qué rayos tengo que ser tan torpe?" Estaba en medio de sus insultos mentales cuando sintió su celular vibrar. Sorprendido, encendió su teléfono y vio que tenía un nuevo mensaje. Nervioso, tomó una bocanada de aire para tranquilizarse y prosiguió con abrir el texto.


- Min: "Jaejoong, ¿eres tú?"


Claro, con ese mensaje era imposible para él saber quién se lo había enviado. Podía creer que fue Yoochun o inclusive Junsu.


- Jae: "Si, perdón por eso. Lo que pasa es que cuando estaba tratando de escribirte el mensaje, por error presione el botón de enviar. La verdad es que no sabía que decirte y mis nervios tampoco ayudaron mucho que digamos."

- Min: "No te preocupes, estas cosas pasan. Yo también estoy bastante nervioso. Ha pasado mucho tiempo."

- Jae: "Demasiado. Te he extrañado tanto."

- Min: "Yo también. Si leíste mi carta, te podrías dar una idea."

- Jae: "Si, la leí. Yo llegué a sentirme igual o peor que tú. Lo único que me ayudaba a seguir adelante era la promesa que me hiciste de volvernos a ver."

- Min: "Jamás la olvidé. Te juro que haré hasta lo imposible por cumplir mi palabra. Sólo, espera un poco más."

- Jae: "Te esperaré el tiempo que sea necesario. Yo entiendo que nuestra situación en estos momentos no sea la mejor, sólo quiero que sepas que a pesar de todo, te sigo amando."

- Min: "Jae-boo, tu todo a llenado mi corazón y no puedo expresarme con palabras a pesar de que tengo tanto que decirte,  lo siento. Aunque tenga que quedarme lejos, nunca perderé el camino de regreso a mi hogar que es tu corazón."

- Jae: "Tu lugar estará aquí para siempre. Jamás dudes de ello. Aunque estés lejos, mi corazón siempre estará junto al tuyo. No lo olvides, todo mi amor es para ti."

- Min: "Nunca lo olvidaré. Siempre seremos uno solo. En mente, alma y corazón. Por eso te pido, que me esperes un poco más."

- Jae: "Lo que sea necesario. Te amo."

-Min: "Gracias. Yo también te amo."


Así fueron los primeros mensajes que nos enviamos. Con el tiempo, los mensajes se volvían cada vez más comunes. No pasábamos ni un sólo día sin poder comunicarnos con el otro. Cuando lo supieron Yoochun y Junsu, ellos se sintieron igual de emocionados que yo cuando recibí las cartas por primera vez. Ahora no sólo era yo, sino que ahora también Yoochun y Junsu me ayudaban a llenarle la memoria de mensajes a Changmin y a Yunho. Aunque a ellos esto no les molestaba, muy por el contrario, se encontraban felices de saber de nosotros.


Un día,  llegó el mensaje que provocó que ahora fuera un manojo de nervios a la espera de su primer y único amor. Changmin había adquirido una pequeña casa en una zona alejada de la ciudad. Dicha casa serviría de ahora en adelante como punto de reencuentro entre ambos. De hecho, Changmin le había pedido que fuera el próximo fin de semana, con la promesa de que él iría también.


Finalmente, el tan esperado día del reencuentro había llegado. El pelinegro había llegado mucho antes de lo acordado para preparar todo lo que había planeado. La comida para la cena ya estaba lista y los cubiertos ya se encontraban acomodados sobre la mesa. Ahora sólo faltaba la llegada de él.


Un sonido lo hizo volver al mundo real. Podía sentir los latidos de su corazón acelerarse. Volteó en dirección a la puerta de entrada cuando escuchó a esta abrirse. Detrás de ella, una figura alta y masculina hacía su paso al interior de la casa. Tras cerrar la puerta tras de sí, giró la cabeza para encontrarse al pelinegro mirándolo desde el alfeizar de la ventana.


Sin poder retenerse más, el mayor corrió hacia el menor, arrojándose a los brazos ajenos. Podía sentir la humedad de la ropa contraria comenzar a empapar las suyas, pero esto no le importó. De hecho, su agarre se volvió más fuerte. La sensación de querer llorar se hacía presente en su cuerpo. Tanto tiempo estuvo esperando esto, ahora que lo tenía, no desaprovecharía el momento. El castaño pareció leer sus pensamientos porque sus propios brazos acercaron aún más al mayor como fuera posible.


Tras un largo momento entre los brazos ajenos, lentamente comenzaron a separarse. Sus miradas se encontraron. Los orbes oscuros del mayor no pudieron retener más la humedad y esta descendió lentamente por su rostro. El menor sonrió conmovido por el gesto y con una mano le limpió el rostro, alejando así el rastro húmedo que había dejado aquella lágrima.


El menor se quedó observando las facciones contrarias, quedando nuevamente absorbido en la delicada belleza que poseía el mayor. Se acercó al rostro del más bajo y cerró el espacio entre ambos en un suave beso. Aquel tacto con sus labios fue correspondido casi inmediatamente por el mayor. Ambos podían sentir la tranquilidad que tanto habían anhelado. Ahora ya nada importaba. La demanda, la separación, nada. Sólo eran ellos en su propio mundo.


El beso entre ambos se volvía más demandante. Ansiaban sentir más del otro, deseaban sentir su amor en su máxima expresión. El mayor podía sentir su cuerpo siendo levantado del suelo e instintivamente enrolló las piernas alrededor de la cintura contraria. Con cuidado de no tropezar, los llevó hasta su habitación, depositándolo con suavidad en la cama. En sus miradas se podía leer el amor y el deseo de ser uno sólo, dejándose llevar por la desbordante pasión en sus cuerpos. Entre besos y caricias, las prendas iban cayendo al suelo. Sus cuerpos desnudos anhelaban más de ese placentero contacto.


El menor probaba entre lamidas, besos y pequeños mordiscos el cuerpo bajo el suyo, ganándose con ello una serie de jadeos y suspiros por parte del mayor. Decidido a aumentarle el placer, tomó el miembro de su pareja y comenzó el proceso de felación. Engullía el miembro del mayor, buscando el ritmo más placentero para él. De la boca del pelinegro escapaban jadeos que pronto se volvieron gemidos con su nombre mezclado en ellos. Detuvo su labor cuando sintió el sabor del pre-semen hacerse presente. Acercó sus dedos hacia el rostro del mayor quién los recibió al interior de su cavidad bucal. Cuando creyó que estos ya estaban lo suficientemente lubricados, los retiró de su boca.


Se acomodó mejor entre las piernas del más bajo y tras recibir un "Estoy listo." introdujo un dedo en su interior. La incomodidad se podía ver en el rostro del más bajo. Había pasado un largo rato desde la última vez que lo habían hecho y su cuerpo había perdido esa costumbre. Cuando lo creyó prudente, introdujo un segundo dígito,  incrementando así la incomodidad en su parte baja. El menor tomó su miembro y comenzó a masturbarlo a la vez que introducía un tercer dígito para prepararlo mejor. Los dedos del menor rozaron aquel punto que lo hizo arquear la espalda por el repentino golpe de placer recibido. Sintiéndose más seguro, el castaño retiró sus dedos para poder reemplazarlos con su miembro.


Lentamente se introdujo al interior del mayor, con cuidado de no lastimarlo. El pelinegro trataba de relajarse lo más que podía. Sabía muy bien que el dolor pasaría pronto. Agradecía que el menor se quedara quieto para dejarlo acostumbrarse a pesar de su excitación. Poco a poco, podía sentir el dolor comenzar a disiparse. Esto le dio más confianza para moverse y darle a entender al menor de que ya podía moverse. Lentamente, el menor comenzó a salirse de su interior para volver a introducirse con la misma lentitud enloquecedora. El pelinegro podía sentir que el menor se estaba limitando para no dañarlo, esto lo hizo sonreír conmovido.


Suavemente, empujó al menor hasta recostarlo en la cama. Le sonrió mientras se acomodaba sobre el miembro del castaño. Mirándolo desde su posición, comenzó a dar pequeños saltos, aumentando la fuerza en cada una de ellas. Sintió las manos del menor tomar su cintura para ayudarlo a impulsarse con más fuerza. Los gemidos no paraban y sus cuerpos ahora brillaban por el sudor adquirido. El menor seguía golpeando su punto y podía sentir que su clímax se acercaba cada vez más.


Changmin tampoco se quedaba atrás, su propio cuerpo anunciaba que no duraría mucho más. Invirtió las posiciones para dejar al pelinegro nuevamente bajo suyo. Siguió embistiendo el cuerpo contrario a la vez que lo masturbaba, provocando que el mayor no pudiera resistirlo más y terminara eyaculando sobre sus vientres. Unas embestidas después, el menor liberó su semilla en el interior del mayor.


El menor se dejó caer al lado del mayor. Ambos compartieron una sonrisa cómplice. Un beso por parte del pelinegro fue recibido con gusto por el castaño. El mayor se recostó encima del cuerpo contrario, sonriéndole desde su posición.


- ¿Otra ronda? - le preguntó el divertido el menor.

-Tonto. - le golpeó el pecho. - Preparé la cena para nosotros. - esto hizo que el menor sonriera ampliamente.

- ¿Una rica comida después de hacer el amor? Dios, como extrañaba esto. - el mayor sonrió.

- Yo también.

- No te preocupes. Ya verás que estas visitas no van a parar. Al contrario, sólo se van a alargar más.

- ¿Me lo prometes?

- Te lo prometo.

- Bueno, ya vístete para que vayamos a cenar. - el pelinegro se levantó de encima suyo y se cubrió el cuerpo con una bata. Antes de salirse, volteó a ver al menor quien se estaba levantando de la cama. - Changmin-ah - el menor volteó a verlo. - Te amo. - el castaño sonrió.

- Yo también. - contento con la respuesta, el mayor salió de la habitación.


En vez de dirigirse a la cocina, caminó hasta la ventana en donde previamente había estado esperando por la llegada de Changmin. Su mirada se alzó para encontrarse con Cassiopeia. Sonrió para sí mismo. Para el pelinegro, esa constelación era su fuente de esperanza. Aquella que le recordaba que todo estaría bien con el tiempo, que no se preocupara. Le agradeció en silencio, porque él lo sabía. Todo llegaría a estar bien. Todavía faltaba un poco, pero con el tiempo, todo volvería a su lugar.


Sonrió cuando sintió los brazos del menor envolver su cintura. Le dio un beso en la mejilla antes de regresar la mirada al cielo oscuro.


- ¿Estás bien? - le preguntó. Sonriendo,  volteó a verlo.

- Mejor que nunca. Gracias por cumplir tu promesa.

- Mi promesa sigue, solo que ahora cambió un poco. Aunque mañana en la tarde me tenga que ir, no olvides que ya volveré. Pero ahora, quiero pasar todo el tiempo posible a tu lado. Vamos a quedarnos despiertos por horas hasta emborracharnos con el amor que sentimos.

- ¿No vamos a dormir?

- No, permanece despierto. Por cada momento que estemos juntos, por cada segundo que permaneces despierto, será como una eternidad.

- Así será entonces. Así será.


Tú me extrañas, yo te extraño.
Cuando sea que nos encontremos,
No vamos a tener ganas de dormir.
Cuando logre estar junto a ti,
Es un hecho, no vamos a tener ganas de dormir.

No tenemos tiempo para dormir pero podemos soñar.
Así que piensa fuera de la caja, mi bebé.
Muéstrame cuanto me extrañas,
Yo leeré entre las líneas.

Y yo espero que llueva.

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