Inhaló nuevamente el dulce aroma
del café entre sus manos, llenando su cuerpo con la calidez que éste le pedía.
Tras otro lento sorbo del líquido humeante, regresó la mirada a la enorme
ventana frente suyo. A través de ella podía ver como resbalaban las gotas de la
lluvia nocturna que había empezado a caer. No era algo muy fuerte, aún se
encontraba en fase de ser sólo una ligera llovizna, pero el cielo oscuro
anunciaba que llegaría más fuerte.
Estiró su mano para frotarla
contra el frío cristal. Cerró los ojos por unos momentos para perderse entre
las sensaciones que ese simple tacto le daba. Y era que, si se concentraba lo
suficiente, podía casi sentir las frías gotas de lluvia resbalar por sus
cálidos dedos. El imaginario choque de temperatura le causó un escalofrío.
Instintivamente se abrazó más a la cobija que cubría su delgada figura. Tomó un
sorbo más de su café y esta vez su mirada se desvió al pequeño calendario que
estaba sobre un mueble al lado del alfeizar de la ventana donde se encontraba
sentado.
Una dulce sonrisa se apoderó de
sus labios. Había esperado tanto por este momento que ahora parecía irreal que
sólo faltara unos minutos para volverlo a ver. Inclusive hubo un tiempo en
donde creyó que jamás llegaría el día en que por fin tendría la libertad de
volver a estar entre sus brazos. Había creído que la vida había sido cruel al
separarlos tras años de amarse a escondidas del mundo. Sólo sus amigos más
cercanos sabían de su relación y los apoyaban. Eran felices juntos. Todo lo
hacían en compañía del otro, pero desafortunadamente, no todo fue miel sobre
hojuelas.
Empezaron los problemas dentro de
la empresa y con ello, las del grupo. Ya había sido suficiente para ellos, no
podían aguantar más las injusticias que vivían bajo el nombre de la empresa. Un
día, se armó de valor y les dijo a los demás sobre su idea de dejar la
compañía. Junsu y Yoochun aceptaron ya que ellos también anhelaban esa libertad
que tanto nos estaban restringiendo. Cuando voltee a ver a Yunho y Changmin,
sentí mi corazón estrujarse al ver sus miradas incrédulas. Aún no habían dicho
nada, pero en el fondo ya sabía sus respuestas.
Sintió una lágrima caer por su
rostro. Había sido tan doloroso el saber que ellos habían rechazado la idea de
salir de la empresa. Para el pelinegro, era obvio que tenían miedo. Miedo por
ellos, por nosotros, pero sobre todo por el grupo. Ellos amaban a TVXQ tanto
como nosotros. Sabían que el sólo hecho de anunciar una demanda en contra de la
empresa, podrían traernos consecuencias devastadoras no sólo para el grupo,
sino para nosotros también. La SM tenía el poder suficiente para acabar con
esperanza alguna de volver a presentarnos como cantantes en público. Para los
directivos de la compañía, su imagen era primero. Tratarían de
"callarnos" como fuera posible. Ir en contra de ellos era una
traición que se pagaba y caro.
Lo sabía. No habría forma de
convencerlos de venir con nosotros y eso me destrozaba. Después, llegó el día
en que Junsu, Yoochun y yo metimos la demanda en contra de la empresa. Durante
ese tiempo, la SM nos prohibió cualquier tipo de contacto con Yunho y Changmin.
Era tan injusto no poder tenerlos a mi lado, literalmente sentía que mi mundo
caía a pedazos. Antes de retirarnos de la empresa, tuvimos un último concierto
juntos. Stand by you, fue la última canción que cantamos juntos. Recuerdo que
la canté como nunca antes lo había hecho. Me encargué de poner mi corazón
entero en cada nota. Lentamente, el final se acercaba, y no sólo de la canción.
Nosotros, a excepción de Yunho y Changmin, dimos una última reverencia al
público como miembros de TVXQ. Después de salir del escenario, mi corazón se
sentía pesado. Tenía tantas ganas de llorar, pero me contuve porque no quería
preocupar a los demás.
Despedida. Que palabra tan
horrible. Tras una serie de abrazos y palabras de aliento, nos separamos. Tu
mirada se conectó con la mía, podíamos ver nuestro dolor y tristeza. Sin
decirme nada, corriste a mi lado y envolviste mi cuerpo entre tus brazos. "No me digas adiós. Ni siquiera te
atrevas. Esto no es una despedida, nos volveremos a ver. Tenlo por
seguro." Eso fue lo último que me dijiste antes de soltarme. Asentí
tristemente y me di la vuelta para encontrarme con Yoochun y Junsu que me
esperaban por la puerta. Juntos, salimos del edificio para no volver nunca más.
Pasó el tiempo y una compañía se
nos acercó con la idea de formar un grupo con nosotros tres. Al principio
tuvimos nuestras dudas, principalmente porque era una compañía nueva, sin
muchos artistas bajo su nombre. Además, sabíamos que la SM no nos la dejaría
fácil para poder promocionarnos. Había muchos riesgos, pero decidimos tomarlas.
Fue la mejor decisión que pudimos haber hecho. Aun cuando en muchos lados se
nos habían cerrado las puertas, empezamos a vender discos. El apoyo de los fans
seguía viva aún después de la demanda. Por primera vez en mucho tiempo, me
sentí totalmente libre de expresarme como realmente quería. La música se
convirtió en mi diario. Un diario que amaba compartir con los demás. Seguro que
más de uno podría sentirse identificado con las historias que contaba.
Sin embargo, había ocasiones en
las que me sentía solo. Era un tipo de soledad que parecía no querer irse aun
cuando estaba rodeado de personas. Por ello, terminé adoptando a una gata a
quien le puse Jiji. Ella ayudó mucho a disipar un poco de la soledad en mi
vida, pero seguía existiendo un hueco que no se llenaba.
Un día, mientras hacía zapping en
la televisión, salió un programa de música que estaba mostrando el nuevo
videoclip de ustedes: Keep your head down. Sentí un revuelo de emociones en mi
interior. El verte de nuevo hizo que el pecho me doliera. Podía ver como la
vista se me iba nublando a causa de las lágrimas que se habían formado en mis
pupilas. El dolor se estaba volviendo algo insoportable, tanto que hasta Jiji
pudo notarlo. Ella se trepó a mi regazo y comenzó a frotarse contra mi
estómago. Ese simple gesto hace que casi pierda la cordura y me dejara caer al
suelo para estallar en llanto.
Ahí estaba, la razón del hueco en
mi interior. Bailando y cantando al ritmo de la pista de fondo. Lucías
diferente, y no era por el nuevo look que traías. En todos estos años a tu
lado, aprendí a leer cada una de tus
miradas. Lucías cansado, inclusive podía percibir un poco de tristeza de tu
parte. Me dolía porque sabía perfectamente cómo te estabas sintiendo. Yo me
sentí igual o peor cuando debuté por primera vez junto a Yoochun y Junsu como
JYJ. Lo sé, se cuán doloroso es salir al escenario sin poder tener a los que
tanto quieres a tu lado. Sin poder escuchar las voces que una vez acompañaron
la tuya en perfecta armonía. Sin poder tenerlos contigo en tus días de soledad.
Es horrible, lo sé. Lo único que me salva de caer en una profunda depresión es
aquella promesa que me hiciste antes de partir. Me aferro a ella porque sé que
jamás me mentirías sobre algo así. Me extrañas tanto como yo a ti. Así que le
ruego a la vida y al destino, que nos vuelva a unir. Antes de que la tristeza
nos consuma por completo.
Me dejé caer exhausto al sillón.
Había tenido una sesión fotográfica junto a los chicos hace un rato y tanto
cambio de vestuario y maquillaje de verdad que me habían drenado las energías.
Estaba por quedarme dormido cuando escuché que alguien tocaba el timbre. Sin
muchas ganas, me levanté y fui a abrir creyendo que era Yoochun o Junsu quien
tocaba. Grande fue mi sorpresa al encontrarme con un hombre con gafas oscuras y
de sombrero. Su vestimenta también consistía de prendas oscuras. Su forma de
verme me incomodaba un poco. "¿Qué
se le ofrece?" Le pregunté. El tipo sonrió feliz. "Jaejoong. Me alegra haberte encontrado." Esa voz, se me hacía conocida. Antes de que pudiera
preguntarle sobre su identidad, me empujó suavemente al interior de mi hogar y
cerró la puerta con llave. Una vez hecho esto, se quitó las gafas y me volteó a
ver. Estaba completamente sorprendido de ver a Kyuhyun delante de mí. Antes de
que pudiera reaccionar, ya me tenía fuertemente abrazado a él. Por fin regresé
de mi estado de shock y le correspondí el abrazo, sonriendo entre el gesto.
- "Kyuhyun, ¿pero cómo es que puedes estar aquí? ¿Cómo me
encontraste?" - El castaño sonrió feliz.
- "No fue nada sencillo. Tuve que mandar a unos amigos a investigar
la zona donde vivías para ver si éste tenía paparazzis o no. Si la compañía se
entera de que estuve aquí podría generarme unos buenos problemas, pero quería
hacerle este favor a Changmin porque se lo mucho que deben estarse extrañando.
Ustedes merecen la oportunidad de estar juntos y si en algo los puedo ayudar,
con gusto lo haré. Toma." - el castaño sacó unos sobres de entre sus
ropas y se los dio al pelinegro. - "Son
cartas de parte de Yunho y Changmin para ustedes. El sobre azul es de Changmin
para ti. ¡Ah! Casi se me olvida." - sacó de su bolsillo un pequeño
pedazo de papel. El pelinegro lo tomó y abrió enormemente los ojos al ver
escrito unos números de teléfono junto a las iniciales J.Y. y S.C.
- "Kyuhyun, ¿esto es?" - el menor asintió.
- "Son números con los que podrás contactarte con Yunho y Changmin.
Te recomiendo que lo hagas durante la noche para no levantar sospechas. Cuánto
más pronto lo hagas, mejor. Están ansiosos por saber de ustedes, sobretodo
Changmin." - volvió a ponerse los lentes y se dirigió a la puerta. - "Bueno, me tengo que ir. Cómo me vine
de incógnita no quiero ser descubierto aquí."
- "Si, no te preocupes. Bastante hiciste al venir aquí. No sabes cuánto
te lo agradezco."
- "Ni lo menciones. Para eso son los amigos, para ayudarse en las
buenas y en las malas. Y no son preocupen, las cosas con el tiempo mejorarán.
La SM no podrá separarlos para siempre. Inclusive ellos lo saben. Así que no
pierdan la fe." - el mayor sonrió agradecido.
- "Gracias Kyu. Eso lo tengo más en mente de lo que te imaginas.
Cuídate mucho."
- "Gracias. Igual ustedes. Cuídense y espero que en el futuro cuando
las cosas se calmen, podamos reunirnos juntos algún día."
- "Dalo por hecho." - ambos se dieron un último abrazo
antes de que Kyuhyun se fuera dejando a Jaejoong solo de nuevo.
El pelinegro volvió a sentarse en
el sillón. No leería las cartas que les habían sido dirigidos a los tres, al
menos no hasta que Yoochun y Junsu estuvieran con él. Por lo que tomó el sobre
azul que Changmin le había escrito y lo abrió.
"Jaejoong-ah...la verdad es que no sé qué decirte. Si hubieras
visto como me puse de loco buscando papel y con qué escribir para escribirte
esto, posiblemente te hubieras reído de mí. Y para serte sincero, no me hubiera
molestado que lo hicieras. Para nada. ¿Sabes? Creo que hasta hubiera hecho más
relajo con tal de verte mostrar esa sonrisa que tanto me gusta. No sabes lo que
me provoca ese simple gesto tuyo. Sé que no soy muy bueno para expresar mis
sentimientos, mucho menos sé cuáles son las palabras indicadas, pero jamás
dudes de mi amor por ti.
En este tiempo que no he podido verte, solía tener unas ganas enormes
de encerrarme en mi habitación y llorar. La sensación de vacío era cada vez
mayor. Aunque sabía que pronto las cosas se calmarían lo suficiente como para
buscar la forma de contactarte, había momentos en los que me sentía como un
loco desesperado. Agradezco que Yunho me haya detenido antes de cometer la
locura de salir a buscarte yo mismo. Me ayudó a ver que necesitaba ser paciente
o sólo lograría traerte problemas. Eso era lo que menos quería. Así que dejé
que el tiempo siguiera su curso.
Finalmente, sentí que el momento
había llegado. Incluso Yunho lo creyó así. Ya había quedado con Kyuhyun para
ver si podía ayudarme a buscarte y él accedió. Me dijo que una vez que lograra
dar contigo, él se encargaría de visitarte y de darte personalmente estas
cartas. Se lo agradezco infinitamente que lo haya hecho, porque así me sentiré
más cerca de ti.
Diablos, se me está acabando el papel. Jae, si Kyuhyun te dio la pequeña
nota con los números de Yunho y el mío, si quieres hablar con nosotros, ya
sabes que hacer. Estaré esperando tu mensaje, procura no tardar. Siempre tuyo,
Changmin."
Empecé a abanicarme la cara con
el sobre. Me sentía conmovido hasta el punto en donde estaba al borde del
llanto. Sólo que en esta ocasión, no sería por tristeza. Changmin siempre fue
tan gentil y tierno como un oso de peluche gigante. Aunque él mismo lo niegue,
siempre demostraba amor y afecto hacía mí desde que prácticamente nos habíamos conocido.
Claro, en ese entonces ocultaba sus sentimientos a través de sus famosos "One touch."
La emoción que sentía podía ser
notada a través de su sonrisa. Kyuhyun había escogido un buen momento para venir porque
afuera de su ventana se podía ver las estrellas de la noche brillando en lo
alto del cielo oscuro. Tenía ya su móvil entre sus manos y lo observaba con una
mezcla de ansiedad y nerviosismo. Sabía que sólo estaba a un mensaje de llegar
a él. El problema era que no sabía qué decirle. Había pasado tanto tiempo
esperando por este momento que ahora que por fin tenía la oportunidad de
comunicarse con él, las palabras se habían desvanecido por completo.
Escribía y volvía a borrar los
posibles mensajes que podría enviarle. Ninguno era lo suficientemente convincente
para el pelinegro. Eran o muy simples o contenían demasiado texto. "No, así no se oye bien."
Volvió a borrar parte del mensaje cuando entre su desesperación, mandó por
accidente el mensaje. Los ojos del pelinegro se abrieron en shock al ver el
pequeño recuadro de la mensajería anunciar que su mensaje había sido enviado
con éxito. Se dio mil golpes mentales. Más que nada porque lo único que había
alcanzado a escribirle fue un simple "Hola
Min. ¿Cómo estás?"
"Soy un idiota. Años de espera y lo primero que le digo es esto.
Aigoo... ¿por qué rayos tengo que ser tan torpe?" Estaba en medio de
sus insultos mentales cuando sintió su celular vibrar. Sorprendido, encendió su
teléfono y vio que tenía un nuevo mensaje. Nervioso, tomó una bocanada de aire
para tranquilizarse y prosiguió con abrir el texto.
- Min: "Jaejoong, ¿eres tú?"
Claro, con ese mensaje era
imposible para él saber quién se lo había enviado. Podía creer que fue Yoochun
o inclusive Junsu.
- Jae: "Si, perdón por eso. Lo que pasa es que cuando estaba tratando de
escribirte el mensaje, por error presione el botón de enviar. La verdad es que
no sabía que decirte y mis nervios tampoco ayudaron mucho que digamos."
- Min: "No te preocupes, estas cosas pasan. Yo también estoy bastante
nervioso. Ha pasado mucho tiempo."
- Jae: "Demasiado. Te he extrañado tanto."
- Min: "Yo también. Si leíste mi carta, te podrías dar una idea."
- Jae: "Si, la leí. Yo llegué a sentirme igual o peor que tú. Lo único
que me ayudaba a seguir adelante era la promesa que me hiciste de volvernos a
ver."
- Min: "Jamás la olvidé. Te juro que haré hasta lo imposible por cumplir
mi palabra. Sólo, espera un poco más."
- Jae: "Te esperaré el tiempo que sea necesario. Yo entiendo que nuestra
situación en estos momentos no sea la mejor, sólo quiero que sepas que a pesar
de todo, te sigo amando."
- Min: "Jae-boo, tu todo a llenado mi corazón y no puedo expresarme con
palabras a pesar de que tengo tanto que decirte, lo siento. Aunque tenga que quedarme lejos,
nunca perderé el camino de regreso a mi hogar que es tu corazón."
- Jae: "Tu lugar estará aquí para siempre. Jamás dudes de ello. Aunque estés
lejos, mi corazón siempre estará junto al tuyo. No lo olvides, todo mi amor es
para ti."
- Min: "Nunca lo olvidaré. Siempre seremos uno solo. En mente, alma y
corazón. Por eso te pido, que me esperes un poco más."
- Jae: "Lo que sea necesario. Te amo."
-Min: "Gracias. Yo también te amo."
Así fueron los primeros mensajes
que nos enviamos. Con el tiempo, los mensajes se volvían cada vez más comunes.
No pasábamos ni un sólo día sin poder comunicarnos con el otro. Cuando lo
supieron Yoochun y Junsu, ellos se sintieron igual de emocionados que yo cuando
recibí las cartas por primera vez. Ahora no sólo era yo, sino que ahora también
Yoochun y Junsu me ayudaban a llenarle la memoria de mensajes a Changmin y a
Yunho. Aunque a ellos esto no les molestaba, muy por el contrario, se
encontraban felices de saber de nosotros.
Un día, llegó el mensaje que provocó que ahora fuera
un manojo de nervios a la espera de su primer y único amor. Changmin había
adquirido una pequeña casa en una zona alejada de la ciudad. Dicha casa
serviría de ahora en adelante como punto de reencuentro entre ambos. De hecho,
Changmin le había pedido que fuera el próximo fin de semana, con la promesa de
que él iría también.
Finalmente, el tan esperado día
del reencuentro había llegado. El pelinegro había llegado mucho antes de lo
acordado para preparar todo lo que había planeado. La comida para la cena ya
estaba lista y los cubiertos ya se encontraban acomodados sobre la mesa. Ahora
sólo faltaba la llegada de él.
Un sonido lo hizo volver al mundo
real. Podía sentir los latidos de su corazón acelerarse. Volteó en dirección a
la puerta de entrada cuando escuchó a esta abrirse. Detrás de ella, una figura
alta y masculina hacía su paso al interior de la casa. Tras cerrar la puerta
tras de sí, giró la cabeza para encontrarse al pelinegro mirándolo desde el
alfeizar de la ventana.
Sin poder retenerse más, el mayor
corrió hacia el menor, arrojándose a los brazos ajenos. Podía sentir la humedad
de la ropa contraria comenzar a empapar las suyas, pero esto no le importó. De
hecho, su agarre se volvió más fuerte. La sensación de querer llorar se hacía
presente en su cuerpo. Tanto tiempo estuvo esperando esto, ahora que lo tenía,
no desaprovecharía el momento. El castaño pareció leer sus pensamientos porque
sus propios brazos acercaron aún más al mayor como fuera posible.
Tras un largo momento entre los
brazos ajenos, lentamente comenzaron a separarse. Sus miradas se encontraron.
Los orbes oscuros del mayor no pudieron retener más la humedad y esta descendió
lentamente por su rostro. El menor sonrió conmovido por el gesto y con una mano
le limpió el rostro, alejando así el rastro húmedo que había dejado aquella
lágrima.
El menor se quedó observando las
facciones contrarias, quedando nuevamente absorbido en la delicada belleza que
poseía el mayor. Se acercó al rostro del más bajo y cerró el espacio entre
ambos en un suave beso. Aquel tacto con sus labios fue correspondido casi
inmediatamente por el mayor. Ambos podían sentir la tranquilidad que tanto
habían anhelado. Ahora ya nada importaba. La demanda, la separación, nada. Sólo
eran ellos en su propio mundo.
El beso entre ambos se volvía más
demandante. Ansiaban sentir más del otro, deseaban sentir su amor en su máxima
expresión. El mayor podía sentir su cuerpo siendo levantado del suelo e
instintivamente enrolló las piernas alrededor de la cintura contraria. Con
cuidado de no tropezar, los llevó hasta su habitación, depositándolo con
suavidad en la cama. En sus miradas se podía leer el amor y el deseo de ser uno
sólo, dejándose llevar por la desbordante pasión en sus cuerpos. Entre besos y
caricias, las prendas iban cayendo al suelo. Sus cuerpos desnudos anhelaban más
de ese placentero contacto.
El menor probaba entre lamidas,
besos y pequeños mordiscos el cuerpo bajo el suyo, ganándose con ello una serie
de jadeos y suspiros por parte del mayor. Decidido a aumentarle el placer, tomó
el miembro de su pareja y comenzó el proceso de felación. Engullía el miembro
del mayor, buscando el ritmo más placentero para él. De la boca del pelinegro
escapaban jadeos que pronto se volvieron gemidos con su nombre mezclado en
ellos. Detuvo su labor cuando sintió el sabor del pre-semen hacerse presente.
Acercó sus dedos hacia el rostro del mayor quién los recibió al interior de su
cavidad bucal. Cuando creyó que estos ya estaban lo suficientemente lubricados,
los retiró de su boca.
Se acomodó mejor entre las
piernas del más bajo y tras recibir un "Estoy listo." introdujo un
dedo en su interior. La incomodidad se podía ver en el rostro del más bajo.
Había pasado un largo rato desde la última vez que lo habían hecho y su cuerpo
había perdido esa costumbre. Cuando lo creyó prudente, introdujo un segundo
dígito, incrementando así la incomodidad
en su parte baja. El menor tomó su miembro y comenzó a masturbarlo a la vez que
introducía un tercer dígito para prepararlo mejor. Los dedos del menor rozaron
aquel punto que lo hizo arquear la espalda por el repentino golpe de placer
recibido. Sintiéndose más seguro, el castaño retiró sus dedos para poder
reemplazarlos con su miembro.
Lentamente se introdujo al
interior del mayor, con cuidado de no lastimarlo. El pelinegro trataba de
relajarse lo más que podía. Sabía muy bien que el dolor pasaría pronto.
Agradecía que el menor se quedara quieto para dejarlo acostumbrarse a pesar de
su excitación. Poco a poco, podía sentir el dolor comenzar a disiparse. Esto le
dio más confianza para moverse y darle a entender al menor de que ya podía
moverse. Lentamente, el menor comenzó a salirse de su interior para volver a
introducirse con la misma lentitud enloquecedora. El pelinegro podía sentir que
el menor se estaba limitando para no dañarlo, esto lo hizo sonreír conmovido.
Suavemente, empujó al menor hasta
recostarlo en la cama. Le sonrió mientras se acomodaba sobre el miembro del
castaño. Mirándolo desde su posición, comenzó a dar pequeños saltos, aumentando
la fuerza en cada una de ellas. Sintió las manos del menor tomar su cintura para
ayudarlo a impulsarse con más fuerza. Los gemidos no paraban y sus cuerpos
ahora brillaban por el sudor adquirido. El menor seguía golpeando su punto y
podía sentir que su clímax se acercaba cada vez más.
Changmin tampoco se quedaba
atrás, su propio cuerpo anunciaba que no duraría mucho más. Invirtió las
posiciones para dejar al pelinegro nuevamente bajo suyo. Siguió embistiendo el
cuerpo contrario a la vez que lo masturbaba, provocando que el mayor no pudiera
resistirlo más y terminara eyaculando sobre sus vientres. Unas embestidas
después, el menor liberó su semilla en el interior del mayor.
El menor se dejó caer al lado del
mayor. Ambos compartieron una sonrisa cómplice. Un beso por parte del pelinegro
fue recibido con gusto por el castaño. El mayor se recostó encima del cuerpo
contrario, sonriéndole desde su posición.
- ¿Otra ronda? - le preguntó el
divertido el menor.
-Tonto. - le golpeó el pecho. -
Preparé la cena para nosotros. - esto hizo que el menor sonriera ampliamente.
- ¿Una rica comida después de
hacer el amor? Dios, como extrañaba esto. - el mayor sonrió.
- Yo también.
- No te preocupes. Ya verás que
estas visitas no van a parar. Al contrario, sólo se van a alargar más.
- ¿Me lo prometes?
- Te lo prometo.
- Bueno, ya vístete para que vayamos
a cenar. - el pelinegro se levantó de encima suyo y se cubrió el cuerpo con una
bata. Antes de salirse, volteó a ver al menor quien se estaba levantando de la
cama. - Changmin-ah - el menor volteó a verlo. - Te amo. - el castaño sonrió.
- Yo también. - contento con la
respuesta, el mayor salió de la habitación.
En vez de dirigirse a la cocina,
caminó hasta la ventana en donde previamente había estado esperando por la
llegada de Changmin. Su mirada se alzó para encontrarse con Cassiopeia. Sonrió
para sí mismo. Para el pelinegro, esa constelación era su fuente de esperanza. Aquella
que le recordaba que todo estaría bien con el tiempo, que no se preocupara. Le
agradeció en silencio, porque él lo sabía. Todo llegaría a estar bien. Todavía
faltaba un poco, pero con el tiempo, todo volvería a su lugar.
Sonrió cuando sintió los brazos
del menor envolver su cintura. Le dio un beso en la mejilla antes de regresar
la mirada al cielo oscuro.
- ¿Estás bien? - le preguntó.
Sonriendo, volteó a verlo.
- Mejor que nunca. Gracias por
cumplir tu promesa.
- Mi promesa sigue, solo que
ahora cambió un poco. Aunque mañana en la tarde me tenga que ir, no olvides que
ya volveré. Pero ahora, quiero pasar todo el tiempo posible a tu lado. Vamos a
quedarnos despiertos por horas hasta emborracharnos con el amor que sentimos.
- ¿No vamos a dormir?
- No, permanece despierto. Por
cada momento que estemos juntos, por cada segundo que permaneces despierto,
será como una eternidad.
- Así será entonces. Así será.
Tú me extrañas, yo te extraño.
Cuando sea que nos encontremos,
No vamos a tener ganas de dormir.
Cuando logre estar junto a ti,
Es un hecho, no vamos a tener ganas de dormir.
No tenemos tiempo para dormir pero podemos soñar.
Así que piensa fuera de la caja, mi bebé.
Muéstrame cuanto me extrañas,
Yo leeré entre las líneas.
Y yo espero que llueva.
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